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martes, 23 de octubre de 2018

LOS DILUVIOS EN LA BIBLIA (1-3)






Pedro conde Sturla

6 de junio/ 20 de junio 2016






Los diluvios en la Biblia (1)





¿Sabía usted que en la edición de la Biblia intervino un redactor genial que reunió diferentes versiones de los hechos y las unificó todas sin casi eliminar una palabra?: Un logro sin parangón en toda la historia de las ediciones literarias.
Por eso hay dos versiones “de un gran número de historias bíblicas: dos versiones de la creación, dos versiones de diversas historias sobre los patriarcas Abraham y Jacob”, y hay también dos versiones del diluvio, versiones duplicadas, unas juntas a otras, fundidas o confundidas en un solo texto durante siglos, como quien dice disimuladas, camuflajeadas, escondidas a la vista de todos. El mejor escondite.


El descubrimiento no se hizo de un día para otro y es obra de varios investigadores (entre ellos un ministro eclesiástico) y en su momento produjo una gran sacudida espiritual y no pocas reacciones adversas. Lo cuenta, con lujo de detalles, Richard Elliot Friedman en su libro “¿Quién escribió la Biblia ?” (edición preparada sin fines comerciales disponible en Internet), un libro tan intenso y apasionante como la mejor novela de detectives, novela de misterio.


Tradicionalmente los primeros cinco libros de la “Biblia hebrea o Tanaj,  antes de ser conocida por los cristianos como el Antiguo Testamento”, se atribuían, según la tradición hebrea, a una sola fuente, Moisés, pero los especialistas en estudios judaicos han identificado cuatro. Cuatro fuentes que se originan a partir de la división del imperio de David en reino de Israel y reino de Judá a consecuencia del desgobierno de Salomón: Una fuente llamada E por la inicial del nombre que en Israel daban a la divinidad (Elohim o El). Otra fuente, procedente de Judá (donde a Dios daban el nombre de Yavéh), llamada J por la inicial del “nombre antiguo y erróneo de Jehová”. Otra fuente llamada P o fuente sacerdotal (por la palabra Priest, en inglés, sacerdote) y otra llamada D porque sólo aparece en el Deuteronomio.


“Para aquellos lectores que deseen obtener una mejor visión de la situación –dice Friedman-, he traducido una historia bíblica del arca de Noé, tal y como aparece en el Génesis, haciendo que dos de las fuentes aparezcan en un tipo de letra distinto. La historia del diluvio es una combinación de la fuente J y la fuente P. Aquí, la fuente J aparece impresa en tipografía normal, mientras que la fuente P aparece impresa en mayúsculas. Si se leen ambas fuentes desde el principio hasta el final y después se retrocede y se lee la otra, se podrán distinguir dos narraciones completas y continuas, cada una de las cuales posee su propio vocabulario y preocupaciones”:




EL DILUVIO




Genesis 6:


1 Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas,


2 que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas.


3 Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.


4 Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.


5 Viendo Yahvé que la maldad del hombre cundía en la


Tierra, y que todos los pensamientos que ideaba su corazón


eran puro mal de continuo,


6 le pesó a Yahvé de haber hecho al hombre en la Tierra , y se


indignó en su corazón.


7 Y dijo Yahvé: “Voy a exterminar de sobre la haz del suelo


al hombre que he creado —desde el hombre hasta los ganados,


las sierpes, y hasta las aves del cielo —, porque me pesa


haberlos hecho”.


8 Pero Noé halló gracia a los ojos de Yahvé.


9 ÉSTA ES LA HISTORIA DE NOÉ: NOÉ FUE EL VARÓN


MÁS JUSTO Y CABAL DE SU TIEMPO. NOÉ ANDABA CON


DIOS.


10 NOÉ ENGENDRÓ TRES HIJOS: SEM, CAM Y JAFET.


11 LA TIERRA ESTABA CORROMPIDA EN LA


PRESENCIA DE DIOS: LA TIERRA SE LLENÓ DE


VIOLENCIAS.


12 DIOS MIRÓ A LA TIERRA , Y HE AQUÍ QUE ESTABA


VICIADA, PORQUE TODA CARNE TENÍA UNA


CONDUCTA VICIOSA SOBRE LA TIERRA.


13 DIJO, PUES, DIOS A NOÉ: “HE DECIDIDO ACABAR


CON TODA CARNE, PORQUE LA TIERRA ESTÁ LLENA DE


VIOLENCIAS POR CULPA DE ELLOS. POR ESO, HE AQUÍ


QUE VOY A EXTERMINARLOS DE LA TIERRA.


14 HAZTE UN ARCA DE MADERAS RESINOSAS. HACES


EL ARCA DE CAÑIZO Y LA CALAFATEAS POR DENTRO Y POR FUERA CON BETÚN.


15 ASÍ ES COMO LA HARÁS : LONGITUD DEL ARCA,


TRESCIENTOS CODOS; SU ANCHURA, CINCUENTA


CODOS; Y SU ALTURA, TREINTA CODOS.


16 HACES AL ARCA UNA CUBIERTA Y A UN CODO LA


REMATARÁS POR ENCIMA, PONES LA PUERTA DEL


ARCA EN SU COSTADO, Y HACES UN PRIMER PISO, UN


SEGUNDO Y UN TERCERO.


17 “POR MI PARTE, VOY A TRAER EL DILUVIO, LAS


AGUAS SOBRE LA TIERRA , PARA EXTERMINAR TODA


CARNE QUE TIENE HÁLITO DE VIDA BAJO EL CIELO:


TODO CUANTO EXISTE EN LA TIERRA PERECERÁ.


18 PERO CONTIGO ESTABLECERÉ MI ALIANZA:


ENTRARÁS EN EL ARCA TÚ Y TUS HIJOS, TU MUJER Y LAS


MUJERES DE TUS HIJOS CONTIGO.


19 Y DE TODO SER VIVIENTE, DE TODA CARNE,


METERÁS EN EL ARCA UNA PAREJA PARA QUE


SOBREVIVAN CONTIGO. SERÁN MACHO Y HEMBRA.


20 DE CADA ESPECIE DE AVES, DE CADA ESPECIE DE


GANADOS, DE CADA ESPECIE DE SIERPES DEL SUELO


ENTRARÁN CONTIGO SENDAS PAREJAS PARA


SOBREVIVIR.


21 TÚ MISMO PROCÚRATE TODA SUERTE DE VÍVERES Y


HAZTE ACOPIO PARA QUE OS SIRVAN DE COMIDA A TI


Y A ELLOS.”


22 ASÍ LO HIZO NOÉ Y EJECUTÓ TODO LO QUE LE


HABÍA MANDADO DIOS.


GÉNESIS 7:


1 Yahvé dijo a Noé: “Entra en el arca tú y toda tu casa,


porque tú eres el único justo que he visto en esta generación.


2 De todos los animales puros tomarás para ti siete parejas, el


macho con su hembra, y de todos los animales que no son


puros, una pareja, el macho con su hembra.


3 (Asimismo de las aves del cielo, siete parejas, machos y


hembras) para que sobreviva la casta sobre la haz de toda la


Tierra.


4 Porque dentro de siete días haré llover sobre la Tierra


durante cuarenta días y cuarenta noches, y exterminaré de


sobre la haz del suelo todos los seres que hice”.


5 Y Noé ejecutó todo lo que le había mandado Yahvé.


6 NOÉ CONTABA SEISCIENTOS AÑOS CUANDO


ACAECIÓ EL DILUVIO, LAS AGUAS, SOBRE LA TIERRA.


7 Noé entró en el arca, y con él sus hijos, su mujer y las


mujeres de sus hijos, para salvarse de las aguas del diluvio.


8 (DE LOS ANIMALES PUROS, Y DE LOS ANIMALES QUE


NO SON PUROS, Y DE LAS AVES, Y DE TODO LO QUE


SERPEA POR EL SUELO,


9 SENDAS PAREJAS DE CADA ESPECIE ENTRARON


CON NOÉ EN EL ARCA, MACHOS Y HEMBRAS, COMO


HABÍA MANDADO DIOS A NOÉ.)


10 A la semana, las aguas del diluvio vinieron sobre la Tierra.


11 EL AÑO SEISCIENTOS DE LA VIDA DE NOÉ, EL MES


SEGUNDO, EL DÍA DIECISIETE DEL MES, EN ESE DÍA


SALTARON TODAS LAS FUENTES DEL GRAN ABISMO, Y


LAS COMPUERTAS DEL CIELO SE ABRIERON,


12 y estuvo lloviendo sobre la Tierra cuarenta días y cuarenta


noches.










Los diluvios en la Biblia (2)





El descubrimiento de cuatro fuentes, cuatro autores en el Pentateuco -tradicionalmente atribuido a Moisés-, fue un acontecimiento extraordinario que “terminó por dominar las investigaciones bíblicas hacia finales del siglo XIX.”


Por lo que dice Richard Elliot Friedman, “se habían necesitado siglos de recopilación de claves para llegar a esta fase”. Durante siglos –explica Frieman– nadie se había atrevido a cuestionar el criterio de autoridad comúnmente aceptado de que Moisés, sólo Moisés era el autor del Pentateuco. “Ahora, en cambio, personas de reconocida piedad podían decir y escribir que no lo era”. A la larga los investigadores, los “detectives bíblicos” establecieron que Moisés no sólo no era el único autor del Pentateuco, sino que ni siquiera era uno de los autores.


Se habían identificado “por lo menos cuatro escrituras en los cinco primeros libros de la Biblia.” Cuatro fuentes que, como dije en la anterior entrega, se hallaban unas juntas a otras, fundidas o confundidas en un solo texto durante siglos, como quien dice disimuladas, camuflajeadas, escondidas a la vista de todos. El mejor escondite.


Fuentes que alguna vez estuvieron separadas, como sucede con los cuatros evangelios, hasta que alguien las unió. No fue una simple unión mecánica, fue una recopilación realizada por alguien  “extremadamente hábil, conocido como un redactor, alguien que fue capaz de combinar y organizar estos documentos separados en una sola obra con la suficiente unidad como para ser legible en un mismo discurso narrativo”. Es toda una hazaña literaria. Una de las grandes hazañas literarias. Lo que podríamos llamar el nacimiento de la literatura cubista, una escritura poliédrica de varias facetas, en las que algunas historias se repiten y a veces se contradicen porque obedecían al interés personal, político, a la ambición pura y simple de los mandatarios de turno, a los requerimientos del poder y las intrigas sacerdotales.


El unificador de esas versiones -dice Friedman- “armó todo sin casi eliminar una palabra. Es un logro sin parangón en toda la historia de las ediciones literarias, uno de los logros más grandes jamás alcanzados por persona alguna. Lo armó todo tan bien que su trabajo no es solo satisfactorio, sino amado: es el libro más exitoso, más poderoso en el mundo desde hace 2,500 años, cuando él lo hizo”.


Lo anterior se puede apreciar o seguir apreciando a continuación en la segunda parte de la historia del diluvio, que es, como se recordará, una combinación de dos fuentes. La fuente P o sacerdotal (en mayúsculas) donde se llama Dios a Dios y la fuente J (en tipografía normal), donde se llama a Dios por el nombre de Yahvé.




EL DILUVIO


Génesis 7 (contiuación):


13 EN AQUEL MISMO DÍA ENTRÓ NOÉ EN EL ARCA,


COMO TAMBIÉN LOS HIJOS DE NOÉ, SEM, CAM Y JAFET,


Y LA MUJER DE NOÉ, Y LAS TRES MUJERES DE SUS HIJOS;


14 Y CON ELLOS LOS ANIMALES DE CADA ESPECIE,


LAS SIERPES DE CADA ESPECIE QUE REPTAN SOBRE LA


TIERRA, Y LAS AVES DE CADA ESPECIE: TODA CLASE DE


PÁJAROS Y SERES ALADOS;


15 ENTRARON CON NOÉ EN EL ARCA SENDAS


PAREJAS DE TODA CARNE EN QUE HAY ALIENTO DE


VIDA,


16 Y LOS QUE IBAN ENTRANDO ERAN MACHO Y


HEMBRA DE TODA CARNE, COMO DIOS SE LO HABÍA


MANDADO. Y Yahvé cerró la puerta detrás de Noé.


17 El diluvio duró cuarenta días sobre la Tierra. Crecieron las


aguas y levantaron el arca que se alzó de encima de la Tierra.


18 Subió el nivel de las aguas y crecieron mucho sobre la


Tierra, mientras el arca flotaba sobre la superficie de las aguas.


19 Subió el nivel de las aguas mucho, muchísimo sobre la


Tierra, y quedaron cubiertos los montes más altos que hay


debajo del cielo.


20 Quince codos por encima subió el nivel de las aguas


quedando cubiertos los montes.


21 PERECIÓ TODA CARNE: LO QUE REPTA POR LA


TIERRA, JUNTO CON AVES, GANADOS, ANIMALES Y


TODO LO QUE PULULA SOBRE LA TIERRA , Y TODA LA


HUMANIDAD.


22 Todo cuanto respira hálito vital, todo cuanto existe en


tierra firme, murió.


23 Yahvé exterminó todo ser que había sobre la haz del suelo,


desde el hombre hasta los ganados, hasta las sierpes y hasta las


aves del cielo: todos fueron exterminados de la Tierra ,


quedando sólo Noé y los que con él estaban en el arca.


24 LAS AGUAS INUNDARON LA TIERRA POR ESPACIO


DE CIENTO CINCUENTA DÍAS.


GÉNESIS 8:


1 ACORDÓSE DIOS DE NOÉ Y DE TODOS LOS


ANIMALES Y DE LOS GANADOS QUE CON ÉL ESTABAN


EN EL ARCA. DIOS HIZO PASAR UN VIENTO SOBRE LA


TIERRA Y LAS AGUAS DECRECIERON.


2 SE CERRARON LAS FUENTES DEL ABISMO Y LAS


COMPUERTAS DEL CIELO, y cesó la lluvia del cielo.


4 Poco a poco retrocedieron las aguas sobre la Tierra. AL


CABO DE CIENTO CINCUENTA DÍAS, LAS AGUAS


HABÍAN MENGUADO, Y EN EL MES SÉPTIMO, EL DÍA


DIECISIETE DEL MES, VARÓ EL ARCA SOBRE LOS


MONTES DE ARARAT.


5 LAS AGUAS SIGUIERON MENGUANDO


PAULATINAMENTE HASTA EL MES DÉCIMO, Y EL DÍA


PRIMERO DEL DÉCIMO MES ASOMARON LAS CUMBRES


DE LOS MONTES.


6 Al cabo de cuarenta días, abrió Noé la ventana que había


hecho en el arca,


7 Y SOLTÓ AL CUERVO, EL CUAL ESTUVO SALIENDO


Y RETORNANDO HASTA QUE SE SECARON LAS AGUAS


SOBRE LA TIERRA.


8 Después soltó a la paloma, para ver si habían menguado


ya las aguas de la superficie terrestre.


9 La paloma, no hallando donde posar el pie, tornó donde él,


al arca, porque aún había agua sobre la superficie de la Tierra ;


y alargando él su mano, la asió y metióla consigo en el arca.


Aún esperó otros siete días y volvió a soltar la paloma del arca.


10 La paloma vino al atardecer, y he aquí que traía en el pico


un ramo verde de olivo, por donde conoció Noé que habían


disminuido las aguas de encima de la Tierra.


11 Aún esperó otros siete días y soltó la paloma, que ya no


volvió donde él.


12 EL AÑO SEISCIENTOS UNO DE LA VIDA DE NOÉ, EL


DÍA PRIMERO DEL PRIMER MES, SE SECARON LAS


AGUAS DE ENCIMA DE LA TIERRA. Noé retiró la cubierta


del arca, miró y he aquí que estaba seca la superficie del suelo.


13 EN EL SEGUNDO MES, EL DÍA VEINTISIETE DEL MES,


QUEDÓ SECA LA TIERRA.


14 HABLÓ ENTONCES DIOS A NOÉ EN ESTOS


TÉRMINOS:


15 “SAL DEL ARCA TÚ, Y CONTIGO TU MUJER, TUS


HIJOS Y LAS MUJERES DE TUS HIJOS.


16 SACA CONTIGO TODOS LOS ANIMALES DE TODA


ESPECIE QUE TE ACOMPAÑAN, AVES, GANADOS Y


TODAS LAS SIERPES QUE REPTAN SOBRE LA TIERRA.


QUE PULULEN SOBRE LA TIERRA Y SEAN FECUNDOS Y


SE MULTIPLIQUEN SOBRE LA TIERRA ”.


17 SALIÓ, PUES, NOÉ, Y CON ÉL SUS HIJOS, SU MUJER Y


LAS MUJERES DE SUS HIJOS.


18 TODOS LOS ANIMALES, TODOS LOS GANADOS,


TODAS LAS AVES Y TODAS LAS SIERPES QUE REPTAN


SOBRE LA TIERRA SALIERON POR FAMILIAS DEL ARCA.


19 Noé construyó un altar a Yahvé, y tomando de todos los


animales puros y de todas las aves puras, ofreció holocaustos


en el altar.


20 Al aspirar Yahvé el calmante aroma, dijo en su corazón:


“Nunca más volveré a maldecir el suelo por causa del hombre,


porque las trazas del corazón humano son malas desde su


niñez, ni volveré a herir a todo ser viviente como lo he hecho.


Mientras dure la Tierra , sementera y siega, frío y calor, verano


e invierno, día y noche, no cesarán”.













Los diluvios en la Biblia (y 3)





Richard Elliot Friedman considera que el simple hecho de poder dividir o separar el relato bíblico del diluvio en “dos historias continuas” y “cada una con sus propias palabras” es un fenómeno impresionante y una prueba de la existencia de varias fuentes que fueron luego unificadas, integradas en lo que durante siglos parecía ser obra de un sólo autor.


De hecho, además de separarlas tipográficamente, como se vio en las entregas anteriores, Friedman separó las fuentes físicamente en su libro y el resultado, como se esperaba, es que cada una se puede leer con independencia de la otra (véase, al respecto, Richard Elliot Friedman ,“¿Quién escribió la Biblia ?”, edición preparada sin fines comerciales, disponible en Internet, pgs. 69-73).


Sin embargo argumenta Friedman- “no sólo se trata de la posibilidad de extraer dos historias. Lo más extraordinario es que cada historia emplea consistentemente su propio lenguaje. La historia P siempre se refiere a la divinidad llamándola Elohim. La historia J, por el contrario, siempre le llama Yahvé. P se refiere al sexo de los animales llamándolos ‘macho y hembra’. J emplea los términos ‘hombre y su mujer’, así como macho y hembra. P dice que todo ‘perecerá’, mientras J dice que todo ‘murió”’.


Lo interesante es que ahí no acaban las diferencias. Hay cosas que una fuente narra y otra omite, cosas que las fuentes llaman de distintas maneras, cosas que  se describen de forma diferente:


“…las dos versiones –explica Friedman-, no sólo difieren en cuanto a terminología, sino también en detalles de la historia que se narra. En P se toma una pareja de cada clase de animal. En J se toman siete parejas de animales puros y una pareja de animales impuros. (Aquí, el término ‘puro’ se refiere a que es adecuado para el sacrificio. Así, los corderos son puros, mientras que los leones son impuros.) P dice que el diluvio duró un año (370 días). J dice que fueron cuarenta días y cuarenta noches. P dice que Noé envió un cuervo. J dice que una paloma. Evidentemente, P muestra una preocupación por las edades, las fechas y las medidas en codos, mientras que J no”.


         Un dato más importante remite al concepto de Dios, la forma de representarlo y no sólo de nombrarlo.


“…probablemente -dice Friedman-, la diferencia más notable entre ambas versiones sea su forma distinta de representar a Dios. No se trata únicamente de que denominen a la divinidad con nombres distintos. J nos presenta una divinidad capaz de lamentar cosas que ha hecho, lo que plantea interesantes cuestiones teológicas, como la de si un ser todopoderoso y sapientísimo lamentaría las acciones del pasado. Nos presenta una divinidad capaz de ‘indignarse en su corazón’, que cierra personalmente el arca, y que aspira el aroma del sacrificio de Noé. En P, en cambio, falta prácticamente la cualidad antropomórfica que vemos en J. En P Dios es considerado más bien como un controlador trascendente del universo”.


Téngase presente por otra parte, que lo anterior no ocurre solamente en la historia del diluvio. Hay –como ya se dijo- dos versiones “de un gran número de historias bíblicas: dos versiones de la creación, dos versiones de diversas historias sobre los patriarcas Abraham y Jacob”, etcétera, dos fuentes, tres fuentes, cuatro fuentes descubiertas hasta el momento en el Pentateuco (J, P, E, D).  Y “cada una de estas fuentes es una colección consistente de historias, poemas y leyes”.


Con precaución curándose en salud, Friedman advierte, que “El simple hecho de que distintas historias de los primeros libros de la Biblia llamen a Dios con nombres diferentes no demuestra nada en sí mismo. Alguien puede hablar de la reina de Inglaterra, llamándola a veces la reina y otras veces Isabel II”.


No obstante, más adelante recuerda que, como había “señalado, había algo más sospechoso en la forma en que los distintos nombres de la divinidad se sucedían a lo largo de los cinco primeros libros de la Biblia. Los dos nombres, Yahvé y Elohim, aparecían consistentemente en cada una de las dos versiones de las mismas historias, en los dobletes (historias repetidas, pcs). Si separamos las historias de Elohim (E) de las historias de Yahvé (J), obtenemos una serie consistente de claves que nos muestran que las historias E fueron escritas por alguien relacionado con Israel, mientras que las historias de J fueron escritas por alguien relacionado con Judá”.


La explicación más plausible sigue, pues, siendo la misma. Es decir, que las fuentes (J, P, E, D), provienen de dos países, el reino de Judá y el Reino de Israel, y provienen de varios escritores que eventualmente, según el criterio de Friedman, podrían ser identificados:


“En primer lugar, tenemos la cuestión del escenario donde ocurren las historias. En el Génesis, en aquellas historias donde a Dios se le llama Yahvé, el patriarca Abraham vive en Hebrón. Hebrón fue la ciudad principal de Judá, la capital de Judá bajo el rey David, la ciudad de donde procedía Sadoc, el sumo sacerdote judeo de David.


“En la alianza que establece Yahvé con Abraham, le promete que sus descendientes poseerán el territorio ‘desde el río de Egipto hasta el… río Eufrates’. Éstas fueron, precisamente, las fronteras de la nación en tiempos del rey David, el fundador de la familia real de Judá.


“Pero en una historia que llama a Dios Elohim, Jacob, el nieto de Abraham, tiene un enfrentamiento cara a cara con alguien que resulta ser Dios (o quizá un ángel), y al lugar en que ocurre esto Jacob lo llama Penuel (que significa ‘Rostro de Dios’). Penuel fue una ciudad que ordenó construir el rey Jeroboam en Israel”.


El resto de la trama, la detectivesca y apasionante trama que describe Richard Elliot Friedman en su obra es algo que ningún lector curioso debería perderse. “¿Quién escribió la Biblia ?” es, de principio a fin, tan intrigante como la mejor novela de misterio, toda una aventura intelectual.











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